EL ATEISMO ES EL VICIO DE UNAS POCAS PERSONAS INTELIGENTES ...Voltaire...
MI VIDA EN EL INFIERNO: Kennet Bianchi

26 jun. 2008

Kennet Bianchi


Nació el 22 de Mayo de 1951 en Rochester Nueva York y se reporta fue hijo de una prostituta adicta al alcohol que como ocurre en muchos casos dio a la criatura en adopción. Tres meses después fue adoptado por la señora y el señor Bianchi quienes nombraron a este niño Kenneth Alessio Bianchi. Aquella buena pareja como iba a imaginar el alacrán que se estaba echando encima.

Desde sus tiernos años de vida, Kenneth Bianchi estaba destinado a ser un perdedor empedernido. Tan pronto comenzó a hablar su madre se dio cuenta que el niño era muy mentiroso además de que mojaba varias veces la cama. La conducta de orinar la cama en las noches fue una constante en toda su infancia y recordemos que eso forma parte de la triada fatídica muy frecuente en los asesinos seriales cuando son infantes. A los cinco años la alarmada señora Bianchi consultó un médico porque Kenneth padecía numerosos lapsos en que se quedaba ido con los ojos volteados. El doctor pronosticó que se curaría llegada la pubertad. En la escuela, las maestras lo consideraban casi un desadaptado con esos ataques, temblores y otras particularidades que mostraba. Frances creía que las maestras ponían nervioso a Kenneth y estas decían que podía rendir mucho más de lo mostrado. Tuvo que cambiarlo de lugar por esta situación.

Las pruebas psicológicas determinaban que Kenny poseía un coeficiente intelectual de 116, arriba del promedio, y habilidades artísticas y verbales. A pesar de ello, sus calificaciones y logros escolares eran sumamente erráticos. Y su temperamento muy irritable provocó que se consultara a un psicólogo que determinó que Kenneth Bianchi había desarrollado una dependencia excesiva por su madre. Se reporta que a los 8 y 9 años visita centros psiquiátricos para profundizar con estudios en ese problema suyo de orinar involuntariamente.

Cuando el muchachito Bianchi tenía 13 años, murió su padre adoptivo y la señora Frances tuvo que redoblar sus esfuerzos laborales para mantener a flote la economía familiar. Se reporta que el se negó a llorar y externar la sensible pérdida. Kenny tuvo que dejar la costosa escuela católica donde estudiaba para ingresar a una secundaria pública donde no hay noticias de que le haya ido mal, evadiendo los clásicos problemas que los jovencitos extraños padecen en esos lugares.

A los 15 años su conducta cambia notablemente saliendo con novias, socializando en un club de motos, etc. Ciertamente el joven Bianchi no era mal parecido y no faltaban chicas a su lado. Sin embargo aprovechaba su formación católica de extrañas maneras. Por ejemplo, a pesar de sentir gran atracción por las chicas desaprobaba por completo la vestimenta sexy de algunas de ellas. Al absurdo grado de reprobar las playeras de cuello en V. Sus estándares no bajaban de solicitar virginidad y devoción absoluta de sus parejas hacia el, aunque no correspondiera de la misma manera. Solía andar con varias chicas a la vez. Era sumamente infiel y mezquino.

Contando 18 años y después de graduarse de preparatoria resulta que Bianchi se casa con una muchacha de nombre Brenda Beck pero como no cumple sus altas expectativas la deja al poco tiempo. Nuevamente se casa pero esta aventura se termina a los ocho meses cuando la chica súbitamente empaca sus cosas y lo abandona. Aquella partida significó una fuerte traición a los sentimientos de Bianchi

Cuando se repuso del golpe, reasumió su vida. Ingresó a una academia de estudios policiales pero fiel al signo de su vida, no terminó los cursos dado su pobre desempeño. Como es el caso de otros tantos asesinos seriales, Bianchi intentó ingresar a la policía pero por una u otra razón fue rechazado. Convertirse en una figura de autoridad era el gran sueño de este rufián. Por algún tiempo saltó de un empleo a otro, generalmente en puestos de seguridad y/o vigilancia. Trabajos en los que desarrolló su gusto y costumbre por robar cosas. Y por lo mismo no duraba mucho tiempo en ningún lugar. Por supuesto, varios objetos hurtados iban a parar como regalitos a sus novias.

A la edad de 26 años cambia su residencia en Rochester para irse a vivir a Los Angeles junto a su primo, el famoso Italian Stallion Angelo Buono. Este sujeto nació en Rochester Nueva York en 1934 y tras el divorcio de sus padres vivió con su madre y una hermana mayor en Glendale California. Su vida se distinguía por su misoginia, falta de ética y escasa educación. Desde temprana edad comenzó su prolífica carrera delictiva robando cosas pequeñas escalando naturalmente al robo de automóviles. Se caso varias veces y tuvo numerosos hijos con sus parejas a quienes amenazaba con asesinarlas si es que lo abandonaban. Desde adolescente ya alardeaba con sus amistades de violar y sodomizar muchachas. Y de adulto era capaz de afirmar que abusaba hasta de sus pequeñas hijastras. Increíblemente, a un carcaman como Angelo Buono nunca le faltan mujeres que sienten profunda atracción hacia el. De ese modo, en la época que recibe a su primo Kenny, Buono tiene tratos con varias jovencitas del vecindario. Ambos primos terminan por convertirse en padrotes regenteando prostitutas.

Cuando Kenneth Bianchi se afinca en California consigue empleo y con su primer cheque decide comprarse un viejo Cadillac y conseguir un departamento. Fiel a su irresponsabilidad pronto sus deudas se salen de control. Kelli Boyd, su novia de entonces relata que Kenneth nunca fue capaz de controlar sus gastos y que si un día se reportaba enfermo en el trabajo, aprovechaba el día para ir a jugar cartas con su primo Angelo Buono. Luego ella tuvo un hijo e ingenuamente razonó que tal vez por ese evento, que normalmente haría sentar cabeza a un hombre común y corriente, Bianchi cambiaría, pero no fue así. Cuando éste le propone matrimonio ella se niega a aceptar principalmente por todas las fallas de carácter que por este relato ya conocemos de Bianchi: Inconsistencia laboral, falta de compromiso, nula solidez financiera y que era extremadamente mentiroso.

Bianchi tuvo la ocurrencia de armar un fraude haciéndose pasar por un psicólogo, puso una suerte de consultorio tratando de explotar los conocimientos de psicología que había adquirido en aquel curso de ciencias policiales que había abandonado en Nueva York. Afortunadamente muy poca gente cayó en esta treta. Por la época en que comenzaron a aparecer cadáveres de jóvenes chicas en Los Angeles Bianchi había informado a su novia que padecía cáncer de pulmón y que por la quimioterapia y la radiación se sentía mal y no podía ir a trabajar. Suponemos que sus ausencias frecuentes eran los momentos que aprovechaban los primos para cometer sus fechorías.

El día que Kenny se queda sin dinero, a Buono se le ocurre la gran idea de juntos explotar prostitutas. Aprovechando la buena estampa de Bianchi para enganchar muchachas y las conexiones que Buono poseía para conseguir clientes, el negocio según esto, era garantizado. Así logran controlar a un par de chicas llamadas Sabra Hannan y Becky Spears, a quienes someten a fuertes abusos físicos teniéndolas casi secuestradas. Pero Becky Spears logra contactar a un abogado de nombre David Wood quien apiadado por su situación le facilita la escapatoria. Ante la huida de Spears al poco tiempo Sabra Hannan decide escapar también. Sin el dinero que producían las chicas Bianchi de nuevo se ve en dificultades para pagar las letras de su automóvil.

Entonces consiguen una nueva recluta que ocuparía el cuarto dejado por las anteriores chicas y contactaron una prostituta llamada Deborah Noble quien les vende una lista de clientes. Los primos habían cifrado mucha importancia a la mencionada lista pero finalmente se dieron cuenta que era falsa, no les servía para nada y enojados decidieron descargar su furia en Yolanda Washington amiga de Noble a quien no sabían donde localizar, en cambio a Yolanda la habían escuchado decir que trabajaba en un lugar de Sunset Boulevard y se convirtió en la primera víctima de los denominados Hillside Stranglers. Desnuda y violada, su cuerpo fue hallado cerca del cementerio Forest Lawn.

Sin embargo en una ciudad del tamaño de Los Angeles el homicidio solitario de una prostituta no significa mucho considerando la magnitud de la problemática criminal de la ciudad y la actividad altamente riesgosa de la víctima. Unicamente los detectives de mayor olfato y experiencia sintieron que había un problema cuando en el otoño de 1977 fueron encontradas mas jovencitas asesinadas. A las dos semanas del hallazgo del cuerpo de la prostituta Washington en la población conurbada de La Crescenta en medio de un vecindario de clase media apareció por la mañana el cuerpo desnudo de una mujer joven. Acaso tendría 16 años opinó el forense. En su cuerpo aparecieron las 5 marcas que serían la norma de estos hallazgos. Cicatrices por atadura en manos, pies y el cuello. El detective Frank Salerno perteneciente al departamento del Sheriff del Condado, notó que la víctima había sido depositada con el propósito de que fuera vista lo más pronto posible y que había sido transportada ahí del lugar en que había sido asesinada. Le tomó varios días a Salerno poder identificar a la desafortunada adolescente, lográndolo finalmente cuando mostró su imagen a prostitutas y vagos del Boulevard Hollywood, entonces se conoció así que en vida se llamaba Judith Miller.

Luego, el domingo 6 de Noviembre de 1977 apareció un nuevo cuerpo cerca de un club en Glendale. Esta nueva víctima había sido violada y presentaba las cinco marcas por atadura vistas anteriormente. Salerno se comunicó con los oficiales de Glendale para platicar sobre las similitudes entre los crímenes que se estaban presentando. Cuando fue a ver el escenario del crimen nuevamente notó que por el lugar donde había sido depositado el cuerpo, dos o más hombres se habrían requerido para efectuar dicha tarea. La mujer fue identificada como Lissa Kastin, mesera de 21 años que días atrás había comentado a su madre la posibilidad de prostituirse para ganar algo mas de dinero. Como quiera que fuera, de este par de crímenes no surgían mayores pistas para resolver el caso.

Los medios de comunicación hablaban del estrangulador de Hillside y contaban historias de secuestro, violación y asesinato. No pocas personas consiguieron perros y elevaron las medidas caseras de seguridad. Pero la evidencia del caso indicaba a la policía que se trataba de más de un asesino. Cuando el detective de la policía de Los Angeles Bob Grogan, hombre clave en este caso, fue llamado a los escenarios del crimen se dio cuenta que quien estuviera tirando los cadáveres tenía forzosamente que conocer muy bien la zona y sus vecindarios. Dondequiera que aparecía tirado un cuerpo el lugar aparecía con normalidad sin señales de lucha o huellas evidentes de que se hubiera arrastrado un cuerpo de un lugar a otro. Así rápidamente se dedujo que no era uno, sino dos o hasta mas los homicidas. Porque aunque las víctimas eran pequeñas, para transportarlas y depositarlas se requerían dos o mas personas.

La siguiente víctima fue la señorita de 28 años Jane King que fue secuestrada el 9 de Noviembre y cuyo cadáver apareció dos semanas después el día 23 del mismo mes. Su cuerpo estaba en tal estado de descomposición que no se pudo establecer si había sido violada como las anteriores víctimas, pero si se conoció que murió estrangulada. Había sido una hermosa mujer y aspiraba a convertirse en actriz cuando fue asesinada.



Las siguientes fueron las adolescentes Sonja Johnson de 14 años y Dolores Cepeda de 12 ambas alumnas de la escuela San Ignacio. La última vez que fueron vistas fue bajándose de un autobús y acercarse a un automóvil sedan para hablar con un sujeto que viajaba en el asiento del acompañante. Esta información reforzó la idea de que se trataba de dos asesinos y no uno solo. Este hecho ocurrió el 13 de Noviembre y aparecieron los cadáveres en una colina el día 20 descubiertos por un niño que buscaba alguna cosa de valor en un tiradero.

Otra desafortunada víctima fue la señorita Kristina Weckler que murió en similares condiciones que las demás chicas. El detective Bob Grogan prometió a los padres que atraparía al o los asesinos de su hija.

Pasaron los días de asueto de Noviembre y el 28 nuevamente golpearon los asesinos, esta vez la víctima fue Lauren Wagner estudiante de artes y diseño que vivía con sus padres. El cuerpo apareció al día siguiente en las colinas de Glendale casi en la carretera con las 5 marcas de ligadura en tobillos, muñecas y cuello. Resultó que una vecina observó el momento del secuestro de la muchacha. Un carro se puso al lado del de ella y se armó una discusión con los dos hombres que habían abordado a Lauren. La señora Beulah Stofer, mujer cincuentona y asmática pudo observar con lujo de detalles los hechos y a los protagonistas del incidente. Misteriosamente a la mañana siguiente recibió una llamada telefónica y un hombre la amenazó de muerte si hablaba de lo que había presenciado. En ese momento la señora Stofer no estaba enterada de que había sido testigo de un secuestro. El detective Grogan entendió que el testimonio de la señora Stofer sería de gran utilidad llegado el momento. Además adivinó que la señora había estado muy cerca de los hechos tal vez escondida entre los arbustos en vez de estar dentro de su casa como había declarado inicialmente. Este crimen lucía particularmente grave, debido a que indicaba que los asesinos ampliaban enormemente su radio de acción y ya ningún lugar dentro la ciudad podía considerarse a salvo.

El siguiente turno tocó a la prostituta de medio tiempo Kimberly Diane Martin quien el 13 de Diciembre atendió una llamada en la agencia "Climax" donde trabajaba para un servicio. A pesar de que se conoció de donde procedió la llamada y algunos otros datos al respecto, ninguna pista llevaba a algún lado. Luego los asesinos parecieron dar un respiro al público puesto que nada ocurrió el resto del mes ni en Enero del año siguiente.

El 13 de Febrero de 1978 la joven de 20 años Cindy Hudspeth que trabajaba como recepcionista en una empresa desapareció. Al día siguiente su cuerpo fue hallado en la cajuela de su automóvil, el cual por cierto había sido empujado a una pendiente al lado de la carretera. Presentaba las 5 cicatrices encontradas en los demás crímenes recientes. Esta vez los agentes Salerno y Grogan decidieron ahondar en la vida de la víctima con la esperanza de hallar la pista definitiva. Lo mas notable fue que Kristina Weckler otra de las víctimas vivía en la acera de enfrente a Hudspeth, ambas no se conocían, pero eso revelaba que el o los asesinos también eran vecinos de Glendale.

A pesar de la estrecha colaboración entre departamentos policiales las pistas no llevaban a ningún lugar concreto. El perfil psiquiátrico hablaba de un sujeto divorciado, empleado en trabajos menores donde duraría poco y que hubiera vivido una infancia caracterizada por vivir en un hogar desintegrado y violento, etc. Pero eso no acortaba la lista de sospechosos, era información muy vaga. Sucedió que una psíquica de Alemania visitara la estación de policía y curiosamente informó que debían buscarse "un par de italianos, hermanos y de treinta y pico de años..."



Pasó todo un año sin que aparecieran nuevos cadáveres. Durante ese tiempo Kenneth Bianchi se mudó a la ciudad de Bellingham en el estado de Washington. Tal vez trató de iniciar una vida nueva junto a su novia y su hijo Ryan. Pero regresó a las andadas. El 12 de Enero de 1979 la policía de la ciudad fue reportada acerca de la desaparición de dos estudiantes de la universidad local. Las chicas de nombre Karen Mandic y Diane Wilder compartían habitación y se trataba de personas responsables y serias así que cuando el jefe de Karen echó de menos su presencia en el trabajo, inmediatamente recordó que la chica le había comentado sobre un ofrecimiento que había recibido para presentarse como niñera en una casa de un barrio adinerado. Un amigo suyo, agente de seguridad le había pasado la información.

Así que la policía comenzó a investigar primero con la compañía de seguridad, ahí los responsables contactaron al agente quien estableció que la noche de la desaparición de las chicas había asistido a una reunión de reservistas de la policía. Cuando la policía se enteró de que el tal agente no había asistido a la tal reunión decidió indagar más. El jefe de la policía Terry Mangan no quedó satisfecho con las explicaciones del joven guardia así que decidió visitar el hogar de las chicas. Para su sorpresa encontró al gato de la casa hambriento. Aquello era inusual, eliminando la posibilidad de que ambas chicas hubieran tomado unas vacaciones y olvidaran avisar en el trabajo. Tras inspeccionar con detalle el lugar hallaron anotada la dirección de la casa donde irían de niñeras así como los datos del guardia de seguridad que previamente habían visitado. El asunto cada vez era más preocupante. Entonces se dirigieron al lugar del supuesto empleo a verificar la situación. Aparte los oficiales averiguaron que el guardia de marras había sacado una camioneta de la compañía con el pretexto de llevarla a servicio y sin embargo, la unidad no fue llevada a taller alguno. Hasta ese momento Mangan comprendió que la vida de ambas mujeres podría estar en serio peligro. Entonces instruyó a sus patrulleros para que buscaran el vehículo de Karen Mandic e investigaran posibles sitios donde pudieran abandonar algún cadáver.

En la casa donde supuestamente trabajarían de niñeras las muchachas pudo hallarse una huella de sangre muy reciente. La policía platicó con un vecino que les informó una extraña historia en la que un guardia de seguridad le pedía que echara un vistazo a la casa todos los días, excepto claro esta, el día de la desaparición argumentando que se iba a efectuar un mantenimiento al sistema de seguridad. El jefe de policía entonces pidió la ayuda de los medios para que describieran el aspecto de las desaparecidas y del carro que usaban. Pronto una mujer informó de un auto abandonado cerca de su domicilio. Desgraciadamente dentro de la cajuela hallaron los cadáveres de las infortunadas muchachas. Aquello era suficiente, así que Mangan ordenó detener al oficial de seguridad que por supuesto era Kenneth Alessio Bianchi. Al ser aprehendido no ofreció mayor resistencia, portándose siempre amable y educado.

En un principio su novia Kelli Boyd no podía creer que Kenneth estuviera implicado en la investigación de un crimen, como tampoco lo podía creer su jefe del empleo, que lo consideraba como un elemento valioso e importante en su organización.

Afortunadamente el departamento de policía de Bellingham montó una investigación muy profesional y detallada en torno a este caso. Al levantar los cadáveres de las niñeras, se tuvieron cuidados extremos para no dejar escapar la menor fibra, ni un cabello o vello púbico. Muestras de pelos y vellos fueron extraídos de sus ropas y calzado y fueron comparados con muestras halladas en tapetes y alfombras de la casa donde habían sido secuestradas. Como los resultados del análisis forense tardarían algunos días, era preciso retener al sospecho por una buena causa. Y el pretexto fue fácil de conseguir al descubrirse en el domicilio de Bianchi varios objetos robados de las empresas donde había laborado.

Por suerte el jefe Mangan recordó la existencia del caso abierto en Los Angeles del estrangulador de Hillside así que muy pronto el detective Salerno fue informado de la detención y los pormenores acerca de Kenneth Bianchi. Inmediatamente viajó a Washington y dejó a sus colegas a cargo de investigar los movimientos de Bianchi mientras vivió en Los Angeles. Cruzando evidencia entre los detectives de ambos estados cada vez era más evidente que Kenny era uno de los estranguladores. Bajo su poder estaban joyas que en vida habían pertenecido a las victimas de California. Las pruebas en pelos y fibras lo incriminaban también.

En poder de las autoridades y bajo la lupa, la policía de Los Angeles publicó una imagen de Bianchi para ver si el público podía aportar más información. Y el abogado David Wood le contó a la policía de como había rescatado a una muchacha de Bianchi y Buono quienes sometían a sus prostitutas a intensos abusos físicos. Después de visitar a Buono, los detectives Grogan y Finnigan estaban casi seguros de que el sujeto era otro de los Hillside Stranglers.

Mientras tanto, Bianchi estaba preso en Bellingham esperando juicio cuando logro convencer a su abogado de que padecía de amnesia y este movido por la preocupación le asigno un trabajador social, esta persona quedó impactada al considerar que un hombre tan correcto, amable y tranquilo pudiera ser acusado de estrangular a un par de jovencitas. Por lo tanto pensó que tal vez Kenneth sufría del síndrome de doble personalidad. Nadie esperaba que el acusado tramara una magistral actuación para convencer inclusive a renombrados psicólogos a nivel nacional acerca de su particular caso de personalidad múltiple. El objetivo era argumentar inocencia por discapacidad. Es decir, una treta para no afrontar la responsabilidad por sus actos. A pesar del teatro que Bianchi había montado en torno suyo, los detectives californianos seguían trabajando para desenmarañar la madeja de pistas y gracias a Bianchi lograron involucrar a Buono en los asesinatos. Además la señora Stofer y un señor de nombre Markust identificaron sin problemas las fotografías del par de rufianes. Luego el engaño de Bianchi con sus múltiples personalidades fue echado abajo cuando se consultó a un experto en hipnosis el cual pudo descubrir las fallas en la excelente actuación del acusado. Los detectives recordaron que el alter ego de Bianchi, Steve Walker era el nombre de un antiguo compañero de estudios del indiciado, mismo que había usado para falsificar documentos académicos.

Entonces el fiscal ofreció un trato a Bianchi: testificar en contra de Buono y declararse culpable del par de homicidios de Washington a cambio de purgar sentencia de por vida en California o morir ejecutado en Washington. Así la confesión podría servir para juzgar a Buono, sin embargo lo que necesitaba la policía eran datos, abundantes y buenos debido a que en California el testimonio de un cómplice no es suficiente para acusar a alguien a excepción de que las informaciones estén sustentadas con evidencia. Muchos oficiales fueron llamados a presenciar las confesiones de Bianchi. En ellas comentó que él y su primo fingían ser policías usando una placa falsa. De ese modo era sencillo abordar y someter a las prostitutas. A las niñas bien era mas complicado engañarlas y subirlas a su automóvil. En esas entrevistas el detective Salerno recordó que en uno de los cuerpos había encontrado una pelusa desconocida. Así que pregunto a Bianchi con que habían envuelto el cadáver de Judy Miller a lo que éste contesto que seguramente había sido con algún tapete del negocio de tapicería de Angelo Buono. Aquella evidencia podría ser crucial para acusar a Buono de ser cómplice de los asesinatos. Idéntico que otros peligrosos criminales seriales Kenneth Bianchi relató uno a uno los escabrosos detalles de los asesinatos sin mostrar remordimiento y como si estuviera platicando entre amistades en una reunión en el bar. A pesar de todo, hasta él se tornó reticente a platicar sobre el crimen de Kristina Weckler porque había sido su muerte la más larga y tormentosa. La habían asfixiado con una bolsa de plástico a la cual le inyectaron gas de la cocina y tomó más de una hora de indecible sufrimiento antes que la chica muriera. Después de alegremente confesar, Kenny entendió que estaba en un callejón sin salida y como suele suceder con otros asesinos cobardes, intentó culpar a alguien más de sus desventuras. Pero el negocio estaba cerrado: fue sentenciado a varias cadenas perpetuas tanto en Washington como en California.

El 22 de Octubre de 1979 el detective Salerno detuvo a Angelo Buono. Sin embargo su proceso enfrentó numerosas dificultades legales a pesar de la evidencia presentada y de la confesión de Kenneth Bianchi aparte de la rápida identificación por fotografías. Parte del problema fue que Bianchi dejó de cooperar para incriminar a Buono. Sus vistosas actuaciones en la corte terminaron por minar la estrategia contra Buono. A fin de cuentas Kenny sabía perfectamente de la funesta suerte que dentro de la cárcel corren los informantes y soplones. Estas y otras dificultades legales pusieron en peligro las acusaciones en contra del Italian Stallion pues el fiscal Roger Kelly no deseaba arriesgarse a perder el caso. Finalmente la prudencia se hizo presente en el juez Ronald George quien despejó toda duda acerca de las acusaciones haciendo uso de la evidencia presentada. Por fin a mediados de 1982 comenzó el juicio contra Buono, y después de muchas vicisitudes y retrasos fue declarado culpable en 1983 del asesinato contra Lauren Wagner, Judy Miller, Dolores Cepeda, Sonja Johnson, Kimberly Martin, etc. Angelo Buono murió a los 67 años durante 2002 en la prisión estatal de Calipatria al parecer de una afección cardiaca. Fiel a su espíritu mujeriego, se caso en 1986 ya siendo prisionero con la señora Christine Kizuka. Mientras tanto Bianchi continúa purgando sentencia.

1 Delirios:

tete dijo...

seria interesante anexarle un perfil psicologico de estos asesinos, como ya has de saber, regularmente son niños maltratados en la infancia por la parte materna..se me hace interesante.
saluidos